¿Funcionan los iPad en la escuela? Última revisión sistemática

En línea con el último post sobre PISA y la tecnología, hoy traemos la traducción de un reciente artículo publicado el 3 de julio en el que los autores realizan una revisión sistemática sobre los efectos educativos del uso de iPad y otros dispositivos móviles en alumnos de entre 9 y 14 años.

Desde el lanzamiento en 2010 del iPad, mucha personas lo han integrado en su actividad diaria, ya sea para trabajar en casa, en la oficina o para su vida social. Su aplicación en el aula no ha sido una excepción, y actualmente es uno de los dispositivos más extendidos. Par defender su uso, se suele argumentar que los iPads permiten el trabajo colaborativo, desarrollan la educación multimedia, permiten cubrir las necesidades individuales y motivan al alumnado. Además, permiten acceder a información en cualquier momento y lugar, lo que, se piensa, permite aumentar el aprendizaje significativamente.

Mientras que en la teoría suele haber un consenso acerca de sus bondades, en la práctica no parece estar claro que el aprendizaje con iPads funcione tan bien. En otras palabras, ¿hay alguna evidencia de que usando tablets se mejore el aprendizaje más que con otros métodos?

Veamos, una revisión sistemática de la literatura sobre el impacto de la lectura en formato físico o digital revelaba en 2017 revelaba que el medio de lectura afectaba directamente al aprendizaje ya que modificaba tareas concretas que hacemos al leer (post relacionado aquí) (Singer y Alexander, 2017)

Además, un gran estudio alemán (Lenhard et al., 2017), en el que se comparaba la lectura en papel y en digital con 2087 niños desde 1º a 6º de Primaria encontró que, aunque la lectura digital era más rápida, era significativamente menos precisa y había menos comprensión. Este efecto era mayor cuanto menor era la edad de los alumnos.

Así que, es legítimo plantearse la cuestión de si los iPad (o tabletas en general) sirven realmente para mejorar el aprendizaje, y más teniendo en cuenta que hay variedad de estudios que indican que escribir a mano aumenta la memorización y el recuerdo de una forma que no lo consiguen ni el escribir en teclado ni en una pantalla táctil (Mueller and Oppenheimer 2014; Longcamp et al. 2005, 2008).

Otra investigación con estudiantes universitarios finlandeses demostró que el recuerdo de datos escritos a mano es significativamente más alto que el recuerdo de esos mismos datos escritos en una Tablet o con un teclado de ordenador (Frangou et al, 2018). Recordamos que este estudio se hizo con adultos, que ya tienen la escritura dominada. Así que, en el caso de los niños, que aun están en pleno desarrollo de sus habilidades motrices finas, es conveniente dudar acerca de la eficacia de las pantallas táctiles para el aprendizaje. Se estima que un niño pasa aproximadamente el 46% de la jornada escolar haciendo tareas de motricidad fina tales como escribir, colorear, cortar, pegar (Marr et al., 2003). Por ello, es importante saber qué consecuencias tendrá para la motricidad fina el hecho de sustituir estas tareas por una pantalla táctil.

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¿Por qué son importantes las tareas de motricidad fina? Porque se ha demostrado que el desarrollo de las habilidades motrices finas está fuertemente asociado al desarrollo cognitivo y de las funciones ejecutivas en los niños hasta la adolescencia. Las funciones ejecutivas del cerebro son las que nos permiten planificar, ordenar, inhibir y centrarnos en nuestras acciones para lograr una meta (van der Fels, et al, 2015).

Desde el año 2005, se ha podido demostrar con una serie de pruebas la fuerte relación que hay entre la motricidad fina y la capacidad de lectura en los niños (Grissmer et al. 2010; Son and Meisels, 2006).  La capacidad del niños de integrar los estímulos visomotores externos y coordinarlos con sus movimientos está estrechamente relacionada con sus resultados en tareas de lenguaje y matemáticas. Por ejemplo, un estudio con 522 niños de preescolar de una zona urbana deprimida demostró que aquellos que tenían buena motricidad fina y habilidades perceptivas adecuadas tenían mejor conocimiento numérico, menos comportamiento de distracción e hiperactividad y prestaban mayor atención en las actividades de clase (Pagani y Messier, 2012)

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El uso de la tecnología por los niños se está expandiendo cada vez más. Hasta el 95% de niños australianos entre 5 y 14 años tienen acceso a dispositivos tecnológicos por tiempos largos. Lo mismo sucede en EEUU, donde el porcentaje es del 83%. El uso de iPad en educación necesita ser investigado todavía para demostrar su eficacia en el desarrollo de habilidades cognitivas y motrices tan importantes como las vistas hasta ahora.

Por ello, el artículo de hoy explora este aspecto y realiza una revisión sistemática de estudios publicados entre 2010 y 2019 en los que se ha investigado los efectos en el aprendizaje del uso de iPads y otros dispositivos móviles. La población estudiada han sido alumnos de entre 9 y 14 años, por ser el rango de edad en el que aún se están desarrollando esas habilidades que pueden ser perjudicadas por el uso de dispositivos. No se han introducido alumnos de menor edad porque aún no tienen dominada la lectura y esto puede distorsionar los resultados en cuanto al objetivo final de la revisión que es el de comprobar si existe mejora en el aprendizaje de la materia con el uso de dispositivos.

Así, de un total de 221 artículos científicos sobre el tema, los autores seleccionaron finalmente un total de 43 que reportaban haber encontrado hallazgos en relación al uso de iPads. A partir del análisis de cada uno de los artículos, se observó lo siguiente:

  • La mayoría de artículos analizados era de carácter exploratorio, con métodos cualitativos, y, por tanto, con poca capacidad de generalizar sus resultados. Los diseños de investigación que incluían estos estudios fueron el estudio de caso, la encuesta, el diseño experimental y el ensayo clínico.
  • Muchos tomaban sus resultados en base a observaciones en el aula y a partir de entrevistas con el profesor o los alumnos.
  • Las intervenciones con iPad eran generalmente de corta duración.

 

RESULTADOS

En Lenguaje, en lo relativo a la escritura los alumnos mostraron una mejora tras la intervención con iPad, por ejemplo, se observó un aumento de la extensión y la calidad de las redacciones. Los resultados en cuando a la habilidad lectora fueron menos claros.

Los resultados de un único estudio sobre lectura sugieren que los iPads pueden mejorar en la adquisición de vocabulario y aumentar la comprensión de los textos (Browder et al., 2017). Sin embargo, otros y diferentes estudios reportan lo contrario: que los iPad son menos efectivos a la hora de mejorar la precisión lectora, la adquisición de vocabulario y la comprensión de textos, sobre todo si son complejos.

De forma similar, en el área de Matemáticas, los resultados son algo variados. Los participantes en los estudios, es decir, los alumnos generalmente reportan que el uso de iPad les ayuda en su aprendizaje. Algunos investigadores encuentran que estos dispositivos pueden ayudar con la motivación del alumnado, y que al aumentar el número de aciertos en las tareas puede mejorar su autopercepción como estudiante.

Sin embargo, otros estudios muestran que no existen diferencias significativas en resultados de aprendizaje entre alumnos que usan iPad y los que no usan. Y en el caso de mostrar resultados, estos son inconsistentes. En el caso de un estudio concreto, los alumnos con iPad mostraron peor puntuación que los alumnos sin iPad y pasaron mayor tiempo distraídos de la tarea principal.

También en el área de Ciencias existen resultados ambiguos. Hay resultados que sugieren que aumenta la motivación, el aprendizaje de conceptos y el rendimiento de los alumnos. Sin embargo, mientras que los alumnos más competentes son los que reciben estos beneficios, aquellos alumnos con menor nivel no muestran mejora sin la ayuda del profesor. En otros estudios, se encuentra que el iPad puede ayudar a facilitar la realización de experimentos, pero no mejora la comprensión conceptual. Además, en otro estudio tampoco se encuentran diferencias significativas en el aprendizaje entre grupos con iPad y sin iPad.

En el caso de alumnos con discapacidad sucede lo mismo. Algunos estudios reportan beneficios en la motivación, la comunicación, el logro académico, las habilidades sociales y digitales o el comportamiento, mientras que en otros estudios se reporta que los resultados son inconsistentes y que no permiten extraer conclusiones.

Discusión y conclusiones

Aunque el número de estudios sobre estos dispositivos en el aula es cada vez mayor, los resultados de esta revisión demuestran que la investigación está todavía en un nivel de exploración inicial. Muchos de los estudios analizados fueron estudios piloto y hay escasez de estudios de carácter longitudinal (a lo largo del tiempo) y estudios de diseño intra-sujeto (es decir, comparar los progresos de un sujeto consigo mismo, y no con los resultados de los demás).

De forma general, los datos obtenidos en los 43 estudios indican que la mayoría de alumnos y profesores acogen de forma positiva el uso de dispositivos en el aula. Sin embargo, los resultados relativos al efecto que producen son ambiguos. Algunos estudios sugieren que se promueve la colaboración, la comunicación y el acceso a la información, pero por otro lado también promueve la distracción en clase.

En lo relativo a los resultados de aprendizaje, también encontramos datos ambiguos:  se encuentran estudios donde es el grupo de alumnos con iPad quien obtiene mejores resultados, pero también otros estudios donde son lo alumnos sin iPad quien mejoran significativamente. Parece ser que con estos datos no se pueden extraer conclusiones ya que el efecto de los iPad depende mucho más de otros factores, como puede ser la formación del profesor, la competencia digital de los alumnos, la forma en la que se utiliza en clase…De hecho, muchos estudios enfatizan la importancia que tiene el rol del profesor en la enseñanza con iPad.

Finalmente, los autores de la revisión destacan que no se conocen los efectos del iPad sobre el desarrollo de la motricidad fina de los alumnos. Es importante tener esto en cuenta, ya que el uso del iPad en clase puede impedir el correcto desarrollo de la motricidad de los niños al reducir el tiempo disponible para las tareas manuales. Además, algunos investigadores postulan que cuanto más se aumenta el tiempo que se pasa con pantallas, más se reduce la capacidad de atención y se frena el desarrollo cognitivo.

Por tanto, hace falta mas investigación sobre el tema porque no está clara la relación entre los dispositivos móviles y los resultados de aprendizaje. La próxima vez que veamos algún anuncio de la gran corporación de turno vendiéndonos su dispositivo como la solución milagrosa podremos tener algo más de información con la que juzgar.

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Traducción personal elaborada a partir de la fuente original.

Fuente original y bibliografía aquí

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