Los exámenes como herramienta de aprendizaje

Cuando se les pregunta a los alumnos cómo estudian o cómo se preparan para una prueba, es probable que digan que releen, resaltan o subrayan párrafos u oraciones importantes en sus libros de texto, libros de trabajo, impresiones, etc. Otra cosa que podrían decir es que estudian y vuelven a estudiar sus apuntes de clase (Karpicke, Butler, & Roediger, 2009). El problema con todas estas estrategias de aprendizaje es que no son realmente efectivas. De hecho, la mayoría de las veces no son efectivas en absoluto. Como consecuencia, los estudiantes pierden su tiempo y energía (por ejemplo, no aprenden demasiado o su nota en el examen es algo decepcionante).

Ya hemos escrito sobre estrategias de aprendizaje efectivas e ineficaces, pero pensamos que no estaría de más insistir en una de las estrategias de aprendizaje más efectivas que conocemos: los exámenes.

¿Ein? ¿Pero los exámenes no se utilizan para comprobar si se ha aprendido o para comprobar cómo está progresando el proceso de aprendizaje? Así es; la primera forma se llama evaluación sumativa y la segunda, prueba o evaluación formativa (ver entrada relacionada). Sin embargo, los exámenes (o pruebas) también son una de las mejores y más sólidas formas de aprender algo. Este tipo de prueba se conoce como práctica de recuperación. La práctica de recuperación básicamente significa “práctica mediante la memoria” (es decir, recuperar algo de la memoria a largo plazo) y, además, puede ser diseñada e implementada por el alumno o por el profesor.

Examinar: ¿Qué es?

Al usar la práctica de recuperación, los estudiantes se ven “obligados” a recuperar información de su memoria que han aprendido previamente. Al recordar activamente esta información (al recuperarla), se recordará mejor y por más tiempo. Esto se conoce como el efecto test (ver entrada sobre esto).

Recientemente, Adesope, Trevisan y Sundarajan (2017) concluyeron en su meta-análisis que la práctica de recuperación funciona mucho mejor que releer repetidamente lo que debe aprenderse (la estrategia de aprendizaje más utilizada: RRR: “read, reread, reread again”, es decir, leer, releer y volver a leer) pero incluso mejor, también descubrieron que funciona mejor que cualquier otra estrategia de aprendizaje con la que la compararan, como la revisión (por ejemplo, revisar notas y tareas) y las actividades de relleno, como descansar, resolver acertijos, etc. El tamaño del efecto promedio fue de 0.61, un valor que se considera entre alto y muy alto.

Este efecto se encontró para todos los tipos de práctica de recuperación; recuerdo guiado(por ejemplo, los profesores hacen preguntas a los alumnos para alentarlos a recordar cosas), recuerdo libre(los alumnos crean sus propias palabras clave o preguntas para recordar), tareas de reconocimiento, preguntas de opción múltiple, etc., así como a través de todas las edades, tipos de educación (primaria, secundaria, educación superior), materias escolares y características del alumno. Simplemente no hay otras estrategias que funcionen tan bien como la práctica de recuperación para el aprendizaje. Su conclusión:

Una cantidad abrumadora de evidencia revisada en este meta-análisis sugiere que la práctica de recuperación aumenta el logro. Los beneficios de la práctica de recuperación persisten en una amplia gama de niveles educativos, entornos y formatos y procedimientos de prueba. Por lo tanto, los estudiantes deben ser alentados y enseñados cómo utilizar la práctica de recuperación durante las actividades de aprendizaje autodirigido, y los maestros pueden incorporar la práctica de recuperación a las actividades diarias de clase.

Christine Bae et al., (2018) analizaron varios tipos de autoevaluación y pruebas de recuerdo. Descubrieron que los test funcionan mejor cuando se aplican varias veces que una solo una vez, y que estimular el recuerdo libre y que los exámenes sean breves (por ejemplo, cuestionarios cortos) son medidas más efectivas. También descubrieron que la combinación de varios formatos de prueba (por ejemplo, la autogeneración de pruebas por parte de los alumnos más las pruebas de práctica y/o la recuperación libre por parte del profesor) funcionan mejor.

En otras palabras, lo que estamos tratando aquí es un enfoque que se ha demostrado eficaz y también es fácil de aplicar. Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo hacerlo?

Examinar: ¿Cómo?

Utilizar la práctica de recuperación (mediante test) como una estrategia de estudio no tiene que ser difícil. Los maestros pueden usar cada técnica que anime a los alumnos a recordar información. No importa esto se hace a través de cuestionarios cortos, haciendo exámenes de prueba, haciendo preguntas repetidas, etc. Todo esto debe abordarse desde un enfoque de  “bajo riesgo” para el alumnado, es decir,  dando por hecho que no va a haber consecuencias negativas para ellos si obtienen un mal resultado.

También se puede motivar a los estudiantes a que utilicen diversas formas de autoevaluación. Por ejemplo, usando tarjetas con definiciones (flashcards), resumiendo textos (cuidado, los estudiantes primero tienen que aprender cómo hacer buenos resúmenes, de lo contrario, no funcionará. Los trabajos de investigación de Paul Kirschner y su equipo han encontrado que incluso los estudiantes de secundaria hacen resúmenes realmente pobres), diseñando sus propias pruebas y concursos o quizás haciendo un mapa conceptual de lo que necesitan recordar. Pero recuerda, en todas estas actividades, el feed-back, ya sea por parte del maestro o haciendo que el alumno revise sus propias respuestas, es imprescindible.

Hay una técnica de estudio concreta llamada apuntes de Cornell, que vale la pena mencionar. Para aplicarla hay que hacer lo siguiente: el alumno primero divide un trozo de papel en dos columnas: una columna de recuerdo (generalmente en el lado izquierdo) y una columna para tomar notas (generalmente en el lado derecho y generalmente dos veces el tamaño de la columna de recuerdo). Cuando lee un texto o escucha las explicaciones del profesor en clase, anota palabras clave o preguntas en la columna de la izquierda y toma notas sobre las ideas principales en la columna derecha. El truco está en que el alumno evite escribir oraciones largas y en su lugar use símbolos o abreviaturas. Cuando termina de leer o escuchar, el alumno escribe un resumen en la parte inferior de la página. En una etapa posterior, el alumno puede terminar de completar la columna de notas a la derecha y recuperarlas usando las palabras clave y las preguntas de la columna de la izquierda (ver el ejemplo a continuación).vía: google imágenes

Examinar: ¿Cuándo?

El cuándo se hace el examen es extremadamente importante. Es más probable que los alumnos recuerden la información si se les examina por la tarde o al día siguiente a la fecha de aprendizaje, que si se hace una semana después. Esto está relacionado con lo que se conoce como la curva del olvidodescrita por el psicólogo Hermann Ebbinghaus, que muestra que la información se pierde con el tiempo cuando no hay un intento por retenerla y que esta información se pierde más rápidamente durante los primeros días tras el aprendizaje.

Vía: 3starlearningexperiences.wordpress.com

En esta imagen, vemos las distintas fases del aprendizaje. Si alguien se examina después de un día, el aprendizaje se restablece a su nivel original y la curva de pérdida es menos pronunciada. Según se repiten los exámenes, se va ganando capacidad de retención, y la pérdida de información va disminuyendo. Esto es el resultado de combinar por un lado la práctica del recuerdo con la práctica espaciada (a lo largo del tiempo).

Para finalizar, aquí hay algunas pautas generales para utilizar las pruebas/exámenes/test como estrategia de aprendizaje:

  • Es mejor que el alumno produzca la respuesta por sí mismo en lugar de tener que reconocerla entre distintas opciones.
  • Hacer varias pruebas funciona mejor que hacer solo una.
  • Combinar diferentes formatos de prueba es mejor que utilizar siempre el mismo.
  • Espaciar las pruebas a lo largo del tiempo (por ejemplo, un día sí y otro no, o cada dos días) es mejor que hacer varias pruebas un mismo día. Esto se conoce como práctica espaciada, otra estrategia que se ha demostrado que funciona.
  • Pasar las pruebas durante y después de una sesión de aprendizaje es igual de efectivo.
  • Empieza primero haciendo pruebas de conocimiento de hechos y conceptos antes de proponer tareas de aplicación de esos conocimientos.
  • El feed-back es muy importante, pero el buen feed-back, mucho más.
  • No está claro si es mejor utilizar pruebas autogeneradas por el alumno o generadas por el profesor.
  • Poner las pruebas poco tiempo después del aprendizaje (esa tarde, al día siguiente) es mejor que hacerlas en fechas más alejadas (la semana siguiente).

Referencias bibliográficas:

Adesope, O. O., Trevisan, D. A. & Sundararajan, N. (2017). Rethinking the use of tests: A meta-analysis of practice testing. Review of Educational Research. 87, 659–701. doi:10.3102/0034654316689306

Bae, C. L., Therriault, D. J., & Redifer, J. L. (2018, online first). Investigating the testing effect: Retrieval practice as a characteristic of effective study strategies. Learning and Instruction. doi:10.1016/jlearninstruc.2017.12.008

Karpicke, J. D., Butler, A. C., & Roediger, H. L. (2009). Metacognitive strategies in student learning: Do students practise retrieval when they study on their own? Memory17, 471–479. doi:10.1080/09658210802647009

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El contenido de esta entrada es una traducción personal de la entrada original en inglés accesible aquí: https://3starlearningexperiences.wordpress.com/2018/06/19/and-the-winner-is-testing/#_ftn1

 

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