Un estudio con iPads en Secundaria (Perry y Stock, 2015)

En el año 2013, las pruebas nacionales llevadas cabo por el Departamento de Educación de Estados Unidos observaban el siguiente resultado: solo un 26% de los alumnos del último curso de Secundaria (17-18 años) demostraron un manejo sólido de conceptos matemáticos. Sabiendo que la tecnología móvil es omnipresente en las vidas de los adolescentes, los profesores de matemáticas han venido incorporando herramientas interactivas en sus clases, como los iPad, para facilitar la exploración y descubrimiento de los conceptos durante el proceso de enseñanza (Battista, 2009; Liu, 2013; Murry y Olcese, 2011).

El hecho de que con una tablet se puedan utilizar una gran variedad de aplicaciones “jugables” ha llevado a que se use bastante en las clases de matemáticas como un medio para motivar al alumnado y reforzar el aprendizaje (Cochrane et al., 2013).

Pero, ¿realmente consiguen mejores resultados en los alumnos?

Lo investigadores Perry y Stock (2015) quisieron responder a esta pregunta (entre otras) y realizaron un estudio con el objetivo de evaluar el uso de iPads como herramienta de instrucción en un proyecto piloto que se puso en marcha un centro educativo de Secundaria en California. Se implantó el uso de tablets durante las clases de matemáticas, concretamente durante la enseñanza de un módulo de geometría. Estos investigadores quisieron evaluar el efecto de los iPads en distintas variables: el grado de compromiso del alumnado con la asignatura, su percepción de autoeficacia y autorregulación durante el estudio, y sus resultados en exámenes de geometría.

Los participantes fueron un total de 110 alumnos y dos profesores. Se les dividió en dos grupos: el grupo 1, de 57 alumnos, donde todos utilizaban el iPad en clase (tras unas sesiones donde aprendieron a manejarlo); y el grupo 2, de 53 alumnos, quienes trabajaron sin iPad.

En este punto encontramos la primera limitación de este estudio, pues la metodología de enseñanza aplicada para cada grupo era diferente. Veamos por qué:

En el grupo 1 (iPads), el profesor utilizó durante sus clases un enfoque constructivista, centrado en el alumno y con estilos de enseñanza basados en la indagación y el descubrimiento de los aprendizajes, con el profesor actuando como facilitador.

En el grupo 2 (no iPads), el profesor utilizó una metodología centrada en el maestro, así que frecuentemente utilizaba la instrucción directa, que se basaba en dos fases diferentes: primero, el profesor explicaba los conceptos geométricos y enseñaba a resolver problemas y después daba tiempo a que cada alumno trabajara individualmente diferentes ejercicios.

Resultados

 Los investigadores recogieron datos de las diferentes variables a estudiar antes, durante y después del experimento. Veamos qué conclusiones obtuvieron:

  • Grado de compromiso con la asignatura durante el tiempo de clase:

Se hicieron dos sesiones de observación de los comportamientos en clase en los dos grupos. Durante la primera sesión de observación, ambos grupos parecían mostrar resultados similares en cuanto a comportamiento y atención. Pero durante la segunda sesión de observación (tres días más tarde), se comprobó que los alumnos con iPad atendían menos, mostraban más conductas inadecuadas e iniciaban conversaciones hasta el doble de veces más que el grupo sin iPad (fueran estas conversaciones sobre matemáticas o no). Los investigadores señalan que esto se puede deber a que los alumnos empezaron a utilizar los iPads para cosas no relacionadas con lo que se estaba haciendo en clase.

  • Resultados en exámenes de geometría:

Antes de comenzar el experimento, ambos grupos obtuvieron una nota media casi idéntica en un examen inicial de geometría que incluía preguntas como las que se pedían en las pruebas oficiales del estado de California. Los alumnos volvieron a repetir la prueba a mitad del experimento y otra vez más al finalizarlo. En ambas pruebas, el grupo de iPads obtuvo una nota media significativamente inferior al grupo sin iPads. En términos cuantitativos, el grupo con iPads había descendido su nota media un 8%, frente al 1% del grupo sin iPads. En la siguiente imagen se pueden ver los resultados.

Barras.png
Elaborado a partir de los datos de Perry y Stock (2015)

Una explicación para este descenso de resultados en el grupo de iPads puede ser que, según los autores, el hecho de tener que aprender a utilizar la tablet conlleva una dificultad añadida y puede producir ansiedad en el alumnado a la hora de manejarla con soltura en clase.

  • Resultados en percepción de autoeficacia y autorregulación del alumnado:

Estas variables se midieron a través de cuestionarios donde se les pedía su opinión sobre diferentes aspectos sobre ellos mismos.  Ambos grupos mantuvieron sus puntuaciones sin cambios estadísticamente significativos antes y después del experimento.

Conclusiones prácticas

Para los autores del estudio, incluir el uso de iPads en las clases parece producir el efecto contrario al que se pretende, pues según estos resultados, el rendimiento académico sufre cierto declive. Estos resultados están en consonancia con los obtenidos por otro estudio (Wallace y Witus, 2013), quienes tampoco encontraron que los iPads mejoraran la comprensión de los contenidos curriculares en alumnos de la misma edad que los que participaron  en este estudio.

No obstante, los autores indican que quizá también haya podido influir el hecho de que en el grupo de iPads el profesor utilizara un enfoque constructivista, con actividades colaborativas y menos dirigidas, frente a la instrucción directa e individual que se aplicó en el grupo sin iPads. Sería necesario seguir realizando estudios similares donde la metodología aplicada sea la misma para ambos grupos, con la única diferencia del uso o no de iPads.

Referencias bibliográficas

  • Battista, M. T. (2009). Highlights of research on learning school geometry. In T. V. Craine & R. Rubenstein (Eds.), Understanding geometry for a changing world, 71st yearbook (pp. 91–108). Reston, VA: National Council of Teachers of Mathematics.
  • Cochrane, T., Narayan, V., & OldField, J. (2013). iPadagogy: Appropriating the iPad within pedagogical contexts. International Journal of Mobile Learning and Organization, 7(1), 48–65.
  • Liu, N. (2013). iPad infuse creativity in solid geometry teaching. The Turkish Online Journal of Educational Technology , 12 (2), 177–192.
  • Murry, O. T., & Olcese, N. R. (2011). Teaching and learning with iPads, ready or not Techtrends: Linking Research & Practice to Improve Learning , 55 (6), 42–48.
  • Perry, D. R., & Steck, A. K. (2015). Increasing student engagement, self-efficacy, and meta-cognitive self-regulation in the high school geometry classroom: do iPads help?. Computers in the Schools, 32(2), 122-143.
  • Wallace, D. J., & Witus, A. E. (2013). Integrating iPad technology in earth science K–12 outreach courses: Field and classroom applications. Journal of Geoscience Education, 61(4), 385-395.

 

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Artículo elaborado por el autor de este blog.

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