3 factores que consiguen superefectos en los alumnos (según Hattie)

En 2016, el investigador John Hattie actualizó su proyecto titulado “Visible Learning“. Su trabajo de investigación, calificado por algunos como “el Santo Grial de la enseñanza”, sintetiza 15 años de investigación educativa en más de 800 meta-análisis sobre lo que funciona en el aula. Su objetivo es conseguir que los educadores se centren en hacer que todos los alumnos consigan al menos un año académico de progreso por cada año real que pase.

Hattie ha encontrado que muchas de las actividades que hacemos en el aula tienen un efecto en el rendimiento del alumno, e incluso llega a decir que “quizá todo lo que necesitemos para mejorar el aprendizaje sean las ganas”. No obstante, también se preocupó de determinar el efecto medio que porducían diferentes prácticas docentes.

Hattie argumenta que, a menos que una práctico concreta produzca más impacto sobre los alumnos que la actividad docente media, esta no debería ser utilizada en el aula.

El concepto del tamaño de efecto en educación

Para todos aquellos que no nos dediquemos a la investigación ni seamos estadísticos, el concepto de “tamaño de efecto” funciona así: imagina que haces un viaje en coche desde un punto A a un punto B. Si conduces a una velocidad media de 60 km/h, tardarás un total de 17 horas en llegar. Ahora imagina que puedes conducir un poco más rápido, a 85 km/h, esto hará que tardes 12 horas en llegar. En el caso de que doblases la velocidad inicial y condujeras a 120 Km/h tardarías en hacer el trayecto solo 8 horas.

El mismo ejemplo podríamos utilizar en educación. Las técnicas de aprendizaje cooperativo, ofrecer enriquecimiento curricular y las actividades extraescolares tienen un “tamaño de efecto” al rededor de la media de 0.4 (lo que significa un impacto medio). Otros factores como que el colegio privado o no, que el alumno sea chico o chica, o el nivel educativo del profesor tienen un tamaño de efecto de 0.1 (casi nada de impacto). En cambio, ofrecer feedback constante a los alumnos, la aceleración curricular y la evaluación formativa tienen unos índices de impacto de 0.7 (por encima de la media).

El objetivo de Hattie es que los profesores conozcamos qué prácticas mejoran los resultados escolares.

Lo mejor de lo mejor

La actualización del año 2016 destapó algunas intervenciones que suelen ser poco visibles en la actividad diaria en el aula.

Por ejemplo, los programas dirigidos a producir un cambio conceptual en el alumno, las propias expectativas del alumno y la eficacia colectiva de los profesores son factores que muestran un tamaño de efecto mayor que 1.15 (alto impacto). Para hacernos una idea: si en la clase A aparece el factor “eficacia colectiva del profesorado” con un tamaño de efecto del 1.57 y en la clase B, este factor estuviera ausente, significaría que el 95% de los alumnos de la clase A tendrían mejores resultados que la media de alumnos de la clase B. Esto cambiaría principalmente la distribución de rendimiento de la clase como aparece en la siguiente imagen:

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Así que viendo que estos factores pueden llegar a tener semejante impacto en el rendimiento del alumnado, merece la pena saber algo más sobre ellos.

1. Programas de cambio conceptual

Los programas de cambio conceptual (tamaño de efecto=1.16) tienen que ver con el hecho de que las ideas y creencias previas de los alumnos pueden ser resistentes al cambio, incluso cuando el alumno recibe nueva información que las contradice.

Pongamos de ejemplo una clase donde se habla del clima. Los alumnos pueden pensar en principio que el clima es algo persistente y que la actividad humana no lo afecta. Tras recibir información sobre el cambio climático a lo largo del tiempo, los alumnos pueden llegar a entender que algunos cambios en el clima se deben a los periodos naturales de calentamiento y enfriamiento que han sucedido durante miles y miles de años. El esquema mental original se ha adaptado a esa nueva información.

Sin embargo, algunas veces los alumnos no asimilan toda la nueva información. A menudo, los profesores lo intentamos resolver con el repaso y la repetición diaria de los contenidos (“re-teaching”), pero sería más productivo ir directamente a confrontar algunas creencias erróneas comunes de los alumnos que pueden estar interfiriendo los nuevos aprendizajes. Siguiendo con el ejemplo del clima, algunas creencias comunes pueden ser que el calentamiento global no existe ya que “este invierno ha sido más frío que el anterior invierno”, o que el CO2 no tiene un efecto negativo real.

Tratar específicamente estas creencias erróneas tendrá mucha más impacto sobre el aprendizaje que simplemente repasar y repasar los propios contenidos curriculares.

2. Las expectativas del alumnado

Las expectativas del alumno (tamaño de efecto=1.3) es otro se los superfactores que encontró Hattie. Cuando un profesor sabe cuáles son las expectativas del alumno, es capaz de “empujarle” para que consiga más. Este factor, diferente al de trabajar por objetivos, lo que consigue es modificar la base de expectativas que un estudiante tiene y hacer que cambie su actitud y comportamiento con relación a lo que cree sobre sus capacidades.

3. Eficacia colectiva del profesorado

Este factor es uno de los más potentes (tamaño de efecto = 1.6)

introducirlo en el aula puede básicamente triplicar el ratio de aprendizaje. Consigue más del doble de efecto que utilizar el feedback en las clases (0.7) y más de cinco veces el efecto que producen los deberes (0.3.)

Las creencias sobre la eficacia son tan poderosas porque llevan a influenciar las acciones y decisiones de los profesores. La investigación muestra que la eficacia percibida cambia directamente “la diligencia y determinación con las que los grupos persiguen sus metas” (Godard, Hoy & Hoy, 2004)

Cuando los profesores creen que sus esfuerzos pueden cambiar los logros de los alumnos, llevan razón. Cuando creen que no hay mucho que puedan hacer, también llevan razón, y sus acciones lo reflejarán.

Hay mucho factores que contribuyen a la eficacia del profesorado incluyendo el grado en el que los profesores participan en las decisiones, cuánto saben sobre lo que sus compañeros están haciendo en clase y cómo de flexible es la dirección de su centro.

Sin embargo, según Hattie, no hay nada mejor para influenciar a los alumnos que el hecho de que sus profesores crean realmente que su enseñanza beneficia directamente (Donohoo, 2017)

En conclusión

Al igual que nuestros alumnos, los profesores también mantenemos creencias que no ayudan y que van en contra de todas las evidencias disponibles. No es nada raro que nos opongamos al cambio, va en la naturaleza humana. Sin embargo, como educadores, podemos y debemos tomar un tiempo para la reflexión, autocrítica y reconocimiento sobre qué áreas debemos mejorar.

Armados con los trabajos de Hattie sobre lo que funciona, tenemos el poder de incrementar nuestra propia eficacia como maestros y la capacidad de obtener buenos resultados con todos nuestros alumnos.

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Referencias bibliográficas:

Donohoo, J. (2017). Collective efficacy: How educators’ beliefs impact student learning. Thousand Oaks, CA: Corwin.

Goddard, R., Hoy, W., & Hoy, A. W. (2004). Collective efficacy beliefs: Theoretical developments, empirical evidence, and future directions. Educational Researcher, 33(3), 3-13.

Hattie, J. (2008). Visible learning: A synthesis of over 800 meta-analyses relating to achievement. Routledge.

Entrada original (en inglés): https://www.eschoolnews.com/2017/07/24/teachers-supersize-hattie-effects/2/?all

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