Autoexaminarse (Lo que funciona y no funciona I)

Algunas técnicas de estudio aceleran el aprendizaje, mientras que otras son simplemente una pérdida de tiempo, pero ¿cuáles son las mejores? Un trabajo sin precedentes ha realizado una revisión masiva de estudios y ha localizado los mejores caminos para llegar al conocimiento.

A continuación traemos la traducción al español del informe publicado en la revista Scientific American, “Mind, What works, what doesn’t” (Dunlosky y cols., 2013).

La educación generalmente se centra en aquello que se estudia, como el álgebra, los elementos de la tabla periódica o la conjugación de los verbos. Pero aprender a estudiar también es importante, con beneficios para toda la vida. Te puede enseñar a adquirir conocimientos mas rápido y de forma más eficiente y te permite retener información por años en lugar de por días.

Los psicólogos cognitivos y educativos han desarrollado y evaluado numerosas técnicas, desde la relectura, hasta hacer resúmenes para autoevaluarse, por más de 100 años. Algunas estrategias típicas han conseguido mejorar el progreso de los alumnos, mientras que otras solo consumen tiempo de forma ineficaz. Aunque esta información muchas veces no llega hasta las aulas. A los profesores hoy no se les dice cuales son las técnicas respaldadas por evidencia experimental, y a los alumnos no se les enseña a utilizar aquellas que funcionan bien. De hecho las dos técnicas de estudio que más son utilizadas por los alumnos no son efectivas. Una de ellas puede incluso perjudicar el aprendizaje.

Una razón que puede explicar este fenómeno es la gran cantidad de investigación disponible peso es que la gran cantidad de investigaciones que se publican, que hacen difícil para los profesores y alumnos llegar a identificar cuáles son las prácticas más efectivas y ventajosas. Para hacer frente a este reto, los autores del artículo han revisado más de 700 estudios científicos sobre 10 técnicas de aprendizaje comúnmente utilizadas. Se centraron en estrategias que parecen fáciles de aplicar y con gran eficacia. También se fijaron en un par de métodos que son muy populares entre los estudiantes.

Para poder darle validez a una técnica, debe ser útil en un rango de condiciones de aprendizaje, por ejemplo, que funcione si se trabaja solo o en grupo. Debe poder ser aplicada en alumnos de varias edades, habilidades y niveles previos de conocimiento – y debe haber sido puesta a prueba en aulas de la vida real. Los alumnos deben ser capaces de utilizar este método para dominar una variedad de asignaturas, y sus resultados deben verse mejorados independientemente del tipo de “examen” que hayan tenido que realizar demostrar esos resultados.

Los mejores métodos también muestran resultados alargo plazo en conocimiento y en comprensión.

Utilizando estos criterios, los autores identificaron dos métodos que destacan sobre el resto, mostrando resultados robustos, duraderos y relevantes para diversos tipos de situaciones de aprendizaje. 3 métodos más son recomendados por los autores, pero con más precaución, y 5 métodos (incluyendo los 2 que son más populares entre los alumnos) no se recomiendan, bien porque sólo son útiles en circunstancias muy concretas o porque n hay suficiente evidencia que respalde su eficacia. Los autores animan a otro investigadores a seguir investigando aquellas técnicas que aún no han sido sometidas a ensayos, pero dicen que los profesores y alumnos se abstengan de confiar en ellas.

Datos rápidos:

  1. Algunas métodos de estudio funcionan en muchas y diferentes situaciones y para distintas materias, potenciando la puntuación en exámenes y la retención a largo plazo. Aprender a estudiar produce beneficios para toda la vida.
  2. Hacerse exámenes a uno mismo y espaciar en el tiempo las sesiones de estudio (lo que se conoce como la práctica distribuida) son formas excelentes de mejorar el aprendizaje. Son formas eficientes, efectivas y fáciles de aplicar.
  3. Subrayar y la lectura repetida, dos métodos que muchos estudiantes usan, son ineficaces y pueden ser una pérdida de tiempo.
  4. Otras estrategias de aprendizaje necesitan de más investigación. Mientras tanto, se recomienda utilizar aquellas que han sido probadas.

Autoexaminarse (self-testing)

Preguntarte a ti mismo te ayuda a conseguir notas más altas.

Cómo funciona: los exámenes deben ser elaborados por el propio estudiante, fuera del entorno del aula. Algunas formas de examinarse incluyen el uso de flash cards (en formato físico o digital) para comprobar la capacidad de recuerdo o para contestar las preguntas al final de una unidad. Aunque muchos estudiantes prefieren hacer cuantos menos exámenes mejor, cientos de investigaciones demuestran que autoexaminarse mejora el aprendizaje y la retención.

En un estudio, los participantes tenían que memorizar pares de palabras, de las cuáles la mitad aparecerían en un examen de recuerdo posterior. Una semana más tarde los participantes recordaban el 35% de los pares de palabras que habían aparecido en el examen, mientras que solo recordaban el 4% de palabras que no habían aparecido.

En otro estudio, los participantes tenían que aprenderse pares de palabras en Swahili-Inglés utilizando el autoexamen o bien la técnica de repaso (review) . Los que utilizaron el examen recordaban un 80% de palabras mientras que los que solo utilizaban el repaso constante recordaban el 36% de las palabras. Una posible explicación de esto es que el hecho de hacer un examen activa una búsqueda mental en la memoria a largo plazo que activa la relación de información, formando múltiples conexiones y vías que facilitan el acceso a la información de forma más rápida y fácil.

¿Cuándo funciona? Cualquiera desde preescolar hasta 4º año de Medicina puede beneficiarse de utilizar el autoexamen. Puede ser utilizado con todo tipo de información factual, incluyendo palabras que aprendemos de otros idiomas, haciendo listas ortográficas de palabras y la memorización de las partes de una flor. Incluso mejora la retención de las personas con Alzheimer. Lo más efectivo son los exámenes frecuentes y breves, especialmente cuando el sujeto que hace el examen recibe feed-back de su número de aciertos.

Esta técnica funciona incluso cuando el forma de examen que utilizamos para estudiar es diferente al examen oficial que tenemos que afrontar. Los efectos beneficiosos pueden durar desde meses hasta años

¿Es práctico? Sí, requiere breves espacios de tiempo y poco entrenamiento.

¿Cómo lo puedo aplicar? Los estudiantes pueden autoexaminarse con flash cards o utilizando el sistema Cornell: durante la toma de apuntes en clase, haz una columna en un margen de la hoja donde vas anotando palabras clave o preguntas. Puedes autoexaminarte después, tapando tus apuntes y tratando de responder a las preguntas (o explicando las palabras clave).

Valoración: De gran utilidad. Esta técnica funciona para un gran rango de formas, contenidos, edades e intervalos de retención.

————————————————-

Referencia:

Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J., & Willingham, D. T. (2013). What works, what Doesn’t. Scientific American Mind24(4), 46-53.

(En próximas entradas seguiremos publicando las siguientes partes de este trabajo)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s