Leer los exámenes en alto ayuda en casos de TDAH (Spiel y cols., 2016)

Leer los exámenes en alto se considera una medida de adaptación ordinaria para alumnos con dificultades de aprendizaje (Harrison et al., 2013). La varianza de resultados que obtienen en los exámenes de matemáticas los alumnos con dificultades lectoras puede atribuirse en gran medida a sus problemas de comprensión lectora más que a un bajo nivel de competencia matemática. En teoría, leer el examen en alto elimina la posibilidad de que hagan mal el ejercicio por no haberlo comprendido bien.

Esta misma idea no suena tan razonable si hablamos del caso de alumnos con TDAH. En la literatura, no se menciona de forma específica este tema, por lo que hay una carencia de evidencia sobre los efectos de leer los exámenes en alto para este tipo de alumnado. El estudio que hoy traemos (Spiel y cols., 2016) es el primero que investiga de forma explícita esta estrategia.

En este estudio, el objetivo de los investigadores era el de determinar si leer los exámenes en alto mejor el resultado de los alumnos con TDAH. En el estudio participaron 36 alumnos de diferentes escuelas de Ohio (EEUU) de entre 9 y 14 años de edad. Aproximadamente, la mitad de los participantes tenían TDAH diagnosticado o estaban en riesgo de tenerlo. Además, algunos de ellos presentaban también síntomas de trastorno negativista desafiante (TND).

Para desvincular el estudio del ambiente escolar, a los participantes se les invitó a un campamento de verano gratuito. Se les dividió en 2 grandes grupos, y dentro de cada grupo se les volvió a separar en grupo experimental (niños con TDAH) y en grupo control (niños sin TDAH). A lo largo de 5 días, cada grupo haría exámenes variando la forma de realización: unos días lo harían en voz alta y otros días lo harían en silencio. Así, todos los participantes (tuvieran o no TDAH) harían las mismas pruebas y los datos serían más fiables.

Para controlar la posible influencia negativa de los participantes disruptivos sobre los demás, cada día los participantes eran agrupados de forma aleatoria en pequeños grupos de 4 y 5 estudiantes, sin repetir ningún día con los mismos compañeros.

Cada día, los alumnos asistían a una pequeña clase de 45 minutos sobre un tema en concreto y después hacían un pequeño examen de 10 minutos sobre lo que acababan de aprender.

La forma en la que se hacían los exámenes en voz alta era la siguiente:

  • Se entregaba la hoja a los participantes pero no podían darle la vuelta.
  • Cuando todos tenían su hoja, el adulto leía las instrucciones en voz alta.
  • Tras esto, se les daba permiso para dar la vuelta a la hoja y comenzar.
  • Los adultos encargados del examen leían las preguntas en voz alta a un ritmo de una pregunta cada 30 segundos. Cada pregunta (y las posibles respuestas en el caso de los exámenes tipo test) era leída dos veces.

Resultados

Tras analizar de forma estadísticas los datos recogidos, los autores encontraron los siguientes resultados:

  • Los jóvenes con TDAH obtuvieron puntuaciones significativamente mejores cuando se les leía el examen en voz alta en comparación con aquellos que lo hacían en silencio (tamaño de efecto d= 0.42)
  • Los alumnos con TDAH puntuaban de forma significativamente más baja en comparación con los alumnos sin TDAH cuando hacían el examen en silencio.
  • Los jóvenes sin TDAH obtenían puntuaciones similares de ambas formas, mostrando, de media, puntuaciones ligeramente más bajas (no significativas) cuando se les leía en alto las preguntas.
  • No se encontraron diferencias significativas entre el grupo de TDAH que leía el examen en alto y el grupo sin TDAH que lo hacía en silencio.
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Tabla comparativa de resultados obtenidos para ambas condiciones (Spiel y cols., 2016)

Conclusiones

Los autores indican varias hipótesis que pueden explicar estos resultados.

Por ejemplo, dicen que el hecho de hacer el examen con la presencia de un adulto en grupos reducidos de hasta 5 participantes ayuda a crear una atmósfera más controlada y minimizar las distracciones.

Además, recibir la información del examen a través de múltiples vías (de forma visual y auditiva) puede ayudar a minimizar los errores que son comunes en niños con TDAH derivados de su dificultad para mantener la atención en los detalles.

Por último, leer las preguntas del examen en voz alta a un ritmo adecuado puede reduce la probabilidades de que los niños se precipiten en elegir las respuestas.

Esto puede ayudar a comprender un poco más las dificultades que encuentran estos alumnos en su día a día académico. Por último, los autores señalan que hace falta todavía más investigación que profundice en este aspecto concreto.

Bibliografía

Harrison, J., Bunford, N., Evans, S. W., & Owens, J. S. (2013). Educational accommodations for students with behavioral challenges: A systematic review of the lit- erature. Review of Educational Research, 83, 551–597. doi:10.3102/0034654313497517

Spiel, C. F., Mixon, C. S., Holdaway, A. S., Evans, S. W., Harrison, J. R., Zoromski, A. K., & Yost, J. S. (2016). Is Reading Tests Aloud an Accommodation for Youth With or at Risk for ADHD?. Remedial and Special Education, 37(2), 101-112.

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Artículo elaborado por el autor de este blog. Comparte si te gusta.

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