¿Qué hacen los buenos profesores?

Los profesores pueden marcar una gran y positiva diferencia en cómo rinden sus alumnos, pero desafortunadamente, no todos los profesores lo logran. La realidad es que algunos profesores son bastante más efectivos que otros.

Los estudios que tienen en cuenta toda la evidencia disponible sobre la eficacia del profesorado sugieren que los alumnos que tienen profesores de perfil profesional alto progresan hasta tres veces más rápido que aquellos alumnos cuyos profesores son de perfil profesional bajo.” (Barber y Moushed, 2007)

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¿Por qué algunos profesores son mejores que otros?

Parte de la respuesta radica en las estrategias de enseñanza que utilizan; sin embargo, otra parte de la respuesta radica en su propia persona. Solamente con forzar a todos los profesores de una escuela a adoptar determinadas metodologías no va a cambiar el hecho de que siga habiendo algunos profesores que claramente tienen más impacto en sus alumnos que otros.

Podemos decir que hay 7 características fundamentales que se cumplen en los que consideramos buenos profesores.

Pasión

John Hattie, el referente de la educación basada en la evidencia, cree que los mejores profesores son personas apasionadas (Hattie, 2009). Les encanta lo que enseñan, les encanta ser profesores, y les encanta el desafío de ayudar a cada estudiante a aprender. Su pasión es contagiosa, y contagian a sus estudiantes el amor por aprender.

La pasión es lo que nos lleva a poner tanta energía en nuestro trabajo. Nos previene de rendirnos cuando las cosas son complicadas, y nos motiva a aprender nuevas formas de mejorar nuestra labor (no importa cuán buenos seamos.) No se puede ser un buen profesor sin sentir pasión por ayudar a los alumnos a aprender.

Altas expectativas

Los buenos profesores esperan que sus alumnos trabajen duro y aprendan. Ellos son conscientes de que sus alumnos están a diferentes niveles y tienen distintos ritmos de aprendizaje. Sin embargo, creen que todos sus alumnos pueden aprender, que todos deben lograr un progreso real cada curso y que todos los alumnos deben adquirir un buen grado de competencia en su alfabetización.

Los buenos profesores esperan que cada uno de sus alumnos trabaje duro y consigan dominar cosas que antes no sabían. Su fe en los alumnos les lleva a “desafiar” a aquellos alumnos más capaces, de la misma forma que les lleva a “desafiar” a aquellos con más dificultades. La investigación sugiere que este “reto” constante de los alumnos es el factor individual más importante que separa a los buenos profesores del resto (Hattie, 2003).

Habilidad

En igualdad de condiciones entres dos profesores, aquel más inteligente será mejor profesor (y cuanto más listo sea, mejor). Esto puede sonar impopular, pero la investigación (Schmidt, 2009) claramente demuestra que a mayores niveles de inteligencia (lo que tradicionalmente se conoce como CI y ahora más conocido como inteligencia general G), mayor es el rendimiento en cualquier profesión, incluida la de profesor (Hattie y Anderman, 2013)

La única variable en los profesores que está constantemente asociada con el progreso de los estudiantes es su CI.” Dylan William

Esto no debería extrañar teniendo en cuenta que la inteligencia es esencialmente una medida de tu habilidad para detectar el desafío delante de ti y razonar la mejor forma de abordarlo. Esta habilidad aúna la toma de decisiones y la resolución de problemas, aspectos que los profesores deben hacer a diario y que la investigación ha demostrado que los buenos profesores son capaces de hacerlas bien.

Conocimiento

Todos los profesores deben saber los contenidos que van a enseñar, y deben conocer la mejor manera de explicarlos.

“Son los profesores que utilizan métodos de enseñanza particulares los que presentan más posibilidad de producir efectos por encima de la media en los resultados de sus alumnos” John Hattie

El conocimiento es un prerrequisito de la enseñanza eficaz. Sin embargo, el conocimiento por sí mismo no es suficiente para convertirse en buen profesor. Es cómo utilizan este conocimiento lo que hace que unos profesores sean más efectivos que otros. Los buenos profesores ayudan a sus alumnos a ir desde un conocimiento superficial de las cosas hasta unos niveles más profundos de comprensión. Saben conectar los nuevos conocimientos con los conocimientos previos del alumno, incluyen conocimientos de otras áreas del currículo, y ofrecen propuestas individuales para ayudar a cada alumno a mejorar.

Consciencia

Los buenos profesores trabajan duro. La enseñanza no siempre es fácil o divertida, y para nada es un trabajo “de 9 de la mañana a 3 de la tarde”. Mientras que es posible concentrar los esfuerzos en aspectos que más importan, no hay una alternativa al trabajo duro. Los grandes profesores sienten el impulso de hacer las cosas bien, y comprenden que hay una relación directa entre el esfuerzo y el éxito.

Un genio es 1% inspiración, 99% sudor ” Thomas Edison

Las personas conscientes son responsables, determinadas y persistentes. Trabajan duro y dan todo de sí mismas para hacer el mejor trabajo posible. Además, no debería extrañarnos que la investigación nos muestra que los empleados conscientes rinden mejor en ,virtualmente, cualquier trabajo (Locke, 2011).

Cariño

Los profesores que se preocupan por sus alumnos tienen más impacto en sus resultados académicos.

Esos profesores se preocupan de verdad por sus alumnos como personas, de la misma forma en la que lo harían unos padres por sus hijos. Los grandes profesores son cariñosos, respetuosos y empáticos. Dan los buenos días al entrar a clase, preguntan qué tal va todo, y ofrecen apoyo cuando se les necesitan.

También se preocupan por sus alumnos como estudiantes, es decir, que se preocupan tanto en los momentos en que sus alumnos lo están haciendo bien como cuando necesitan mejorar. Los buenos profesores no tienen reparo en mostrar “amor rígido”. Creen en sus alumnos y les desafían a que mejoren exigiéndoles lo mejor a la vez que les apoyan en el proceso.

Esta actitud constituye las bases de las clases donde los alumnos:

  • Creen en su propia capacidad de aprendizaje.
  • No tienen reparos en intentar y fallar.
  • Muestran buena disposición a recibir feed-back que les ayude a aprender.

Una actitud de resolución de problemas frente al fallo

Los buenos profesores quieren que cada uno de sus alumnos tenga éxitos, pero a veces sus esfuerzos no producen el resultado esperado. No tienen miedo a fallar. No se culpan a sí mismo, pero tampoco piensan que el fallo haya sido algo inevitable. En su lugar, ven el fallo como un feed-back que les dice que lo que están aplicando no funciona para ese o esos alumnos. Los buenos profesores, entonces, abordan la situación como un desafío o un problema a ser resuelto.

Cuando un profesor se encuentra con que un grupo de alumnos no comprende la lección, los buenos profesores buscan información sobre posibles alternativas, ya sea hablando con otros profesores o consultando fuentes expertas. Intentan soluciones, controlan si funcionan, y siguen intentando cosas hasta que encuentran algo que funciona.

Hay que decir que la mayoría de profesores hacen esto en mayor o menor medida, pero los mejores profesores lo hacen en un nivel mucho más alto.

Un breve resumen de todo lo expuesto anteriormente:

  • Reaviva tu pasión por la enseñanza.
  • Aumenta tus expectativas sobre el alumnado.
  • Sigue trabajando duro.
  • Dedica tiempo a demostrar a tus alumnos que te importan.
  • Abordar los retos diarios como algo normal.

 Referencias

  1. Hattie, J. (2009). Visible Learning: A Synthesis of 800 Meta-Analyses Relating to Achievement.Routledge.
  2. Hattie, J. (2003). Teachers Make a Difference: What is the research evidence? Melbourne: Australian Council of Educational Research.
  3. Schmidt, F. L. (2009). Select On Intelligence. In Handbook of Principles of Organiational Behavior. Wiley; Menkes, J. (2005, November). Hiring for Smarts. Harvard Business Review, p. 100; Salago, J., Anderson, N., Moscoso, S., Bertua, C., de Fruyt, F., & Rolland, J. (2003). A Meta-Analytic Study of General Mental Ability Validity for Different Occupations In the European Community. Journal of Applied Psychology, 1068-1081; and, Ree, M., Earles, J., & Teachout, M. (1994). Predicting job performance: Not much more than g.. Journal of Applied Psychology, 79(4), 518-524.
  4. Hattie, J., & Anderman, E. (2013). International Guide to Student Achievement: Educational Psychology Handbook. Routledge; Pelayo, I., & Brewer, D. J. (2010). Teacher Quality in Education Production. In D. Brewer, & P. McEwan (Eds.), International Encyclopedia of Education (pp. 178-182). New York: Elsevier; Ehrenberg, R. G. (1995). Did Teachers’ Verbal Ability and Race Matter in the 1960s? Coleman Revisited. Economics of Education Review, 14 (1), 1– 21; Ehrenberg, R. G. (1994). Do School and Teacher Characteristics Matter? Evidence from High School and Beyond. Economics of Education Review, 13(1), 1-17.
  5. Locke, E. (2011). Handbook of Principles of Organizational Behavior. John Wiley & Sons; Hurtz, G. M., and J. J. Donovan (2000, December). Personality and Job Performance: The Big Five Revisited. Journal of Applied Psychology. 869–879.
  6. Cornelius-White, J. (2007). Learner-Centered Teacher-Student Relationships Are Effective: A Meta-Analysis. Review of Educational Research, 77 (1), 113–143.

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Artículo traducido del inglés por el autor de este blog. 

Fuente original aquí

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