Por qué tu pasión importa a los niños (Enseñanza basada en la evidencia, parte I)

Por qué tu pasión importa a los niños

La evidencia nos muestra que tus conocimientos y tu pasión ayuda a los estudiantes a rendir mejor en el colegio. Necesitamos gente apasionada que sepa sobre métodos basados en la evidencia. Te necesitamos a ti.

¿Por qué tu pasión les importa a los niños?

Puede parecer extraño empezar un manual dedicado a la más “pura” evidencia científica hablando sobre conceptos como la pasión. Sin embargo, enseñar es un trabajo emocional y la excelencia viene de la pasión.

El hombre es sólo grande cuando actúa desde la pasión” (Benjamin Disraeli)

La pasión puso al hombre en la Luna, lanzó a Roger Federer a ser número uno de tenis mundial, y fue lo que condujo a Steven Spielberg a un estudio de rodaje. No importa si eres un artista, un deportista, un científico o un profesor – la pasión es lo que lleva a las personas al camino del éxito a pesar de los inevitables obstáculos que puedan encontrar por el camino.

La pasión conduce a la excelencia.

Las personas que son apasionadas por su trabajo aman lo que hacen.

Ellos encuentran propósito en su trabajo – un propósito que les lleva a trabajar duro, a aprender durante el proceso, y a conseguir incluso más de lo que han conseguido hasta el momento SU trabajo les desafía y pone a prueba sus habilidades. El desafío les excita. Les fuerza a pensar, aprender y a crecer. Y, entre tanta excitación, su trabajo llega a convertirse casi en un juego para ellos.

La pasión te ayuda a persistir

Esto no significa que la gente apasionada no sufra los mismos reveses que tu y que yo. Pero su pasión alimenta sus esfuerzos, y les ayuda a superar los obstáculos.

“Es tan duro que si no tienes pasión, al final abandonará” (Steve Jobs)

Incluso los mejores profesores tienen días malos y por mucho que adopten métodos de enseñanza basados en la evidencia eso no va a cambiar. Enseñar es un trabajo duro, y para los que nos preocupamos por nuestros niños, puede ser emocionalmente agotador. Tu pasión por marcar la diferencia puede hacerte evitar que tires la toalla.

Los profesores apasionados consiguen mejores resultados

La investigación muestra que los mejores profesores son apasionados por la enseñanza (Hattie y Clinton, 2008)

Ellos están intensamente curioseando sobre las cosas y les encanta aprender nuevas cosas. Les conduce un intenso deseo de enseñar y ayudar a los demás. Estos profesores se dedican en cuerpo y alma a su trabajo, y así también consiguen que lo hagan sus alumnos.

Los profesores que están apasionados por marcar la diferencia tienen más posibilidades de marcar la diferencia” John Hattie

Tu pasión se convierte en su pasión

Tu pasión por enseñar es contagiosa (Hatfield, Cacioppo, y Rapson, 1994). Ella hace que tus estudiantes sientan pasión por aprender, enciende su curiosidad innata, y les reafirma sobre su propia capacidad de aprender. Los profesores apasionados generan entusiasmo, lo que consigue sacar lo mejor de sus alumnos e impulsa su rendimiento.

Comparte tu entusiasmo por la enseñanza, por la lectura, por la historia…así conseguirás construir las bases para que adoren aprender.

La pasión hace más divertido el aprendizaje

Algunos profesores conciben esto como “entretener” a los niños en clase. No entienden que es la pasión del profesor lo que hace el aprendizaje divertido. No se trata de entretener a los niños. Cuando tienes pasión, conviertes el trabajo duro en algo divertido.

Jaime Escalante enseñaba cálculo a alumnos desfavorecidos en un barrio del este de Los Ángeles – una materia difícil de hacer “divertida” con un grupo de rebeldes estudiantes.

Jaime no intentaba entretenerles. Al contrario, les hacía trabajar duro. Sin embargo, lo hacía con mucha pasión: pasión por su asignatura, por sus alumnos y por la creencia de que con educación sus vidas mejorarían.

Cuando el día del examen se acercaba, sus alumnos se llevaban sus libros de texto a todos lados- hasta al baño.

Una de sus alumnas, Josie Richkarday, estudió desde las 3 de la madrugada hasta el desayuno. Su madre estaba preocupada por ella, así que le dijo que dejara por un momento de estudiar y saliera a divertirse. Josie le respondió:

“Mamá, ya me estoy divirtiendo, sé lo que estoy haciendo.”

La pasión es crucial

La evidencia nos muestra que tu pasión es vital. Afecta a cómo tus alumnos actúan, y eso afecta después a su rendimiento (Patrick, Hisley y Kempler, 2000).

Si lo necesitas, deberías reavivar tu pasión por enseñar. Si consideras que ya no puedes sentir pasión por enseñar, quizá debes valorar seguir en esta profesión. No hay nada peor que quedarse estancado en un trabajo que no te gusta.

ATENCIÓN: Si deseas mantener tu pasión intacta, aléjate de aquellos profesores que tienen una visión negativa de la profesión. Son aquellos que constantemente se quejan de sus niños, sus jefes y sus compañeros. Estos profesores no son buenos ni para ti ni para tus alumnos.

La pasión es solo una parte de la enseñanza basada en la evidencia

Mientras que la pasión es una fuerza potencialmente útil, es solo una parte de la enseñanza basada en la evidencia. Este artículo es el primero de nuestro manual. A partir de ahora, vamos a examinar qué otros aspectos de la enseñanza tienen mayor efecto en el rendimiento de nuestros alumnos.

(Artículo traducido por el autor de este blog) Sitio web original aquí

Bibliografía

Hattie, J. A. C., & Clinton, J. (2008). Identifying accomplished teachers: A validation study. In L. Ingvarson & J. A. C. Hattie (Eds.), Assessing teachers for professional certification: The first decade of the National Board for Professional Teaching Standards (pp. 313–344). Oxford, UK:

Elsevier; Smith, T. W., Baker, W. K., Hattie, J. A. C., & Bond, L. (2008). A validity study of the certification system of the National Board For Professional Teaching Standards. In L. Ingvarson & J. A. C. Hattie (Eds.), Assessing teachers for professional certification: The first decade of the National Board for Professional Teaching Standards (pp. 345–378). Oxford, UK: Elsevier.

Hatfield, E., Cacioppo, J. L., & Rapson, R. L. (1994). Emotional contagion. Cambridge, England: Cambridge University Press.

Patrick, B. C., Hisley, J., & Kempler, T. (2000). “What’s everybody so excited about?”: The effects of teacher enthusiasm on student intrinsic motivation and vitality. The Journal of Experimental Education, 68(3), 217– 236.

Brigham, F. J., Scruggs, T. E., & Mastropieri, M. A. (1992). Teacher enthusiasm and learning disabilities classrooms: Effects on learning and behavior. Learning Disabilities Research & Practice, 7, 68– 73.

Rosenshine, B. (1970). Enthusiastic teaching: A research review. School Review, 78(4), 499–514.

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