La enseñanza como ciencia (Enseñanza basada en la evidencia, Parte II)

Tomarse la enseñanza como una ciencia puede incrementar los resultados hasta en un 38%

Si eres un profesor apasionado, querrás dejar huella en tus alumnos. Tomar la enseñanza como una ciencia te ayudará a este objetivo. La ciencia es la piedra angular de la enseñanza basada en la evidencia. Pero, ¿en qué consiste esto? Puede ser resumido en cuatro pasos.

Paso 1: Estar dispuesto

Antes del siglo XVI, las personas en la Europa medieval creían todo lo que la Iglesia les decía. Llegó entonces la Revolución Científica, donde personas como Galileo desafiaron los dogmas de la Iglesia con ideas tan radicales como que era el Sol, en lugar de la Tierra, el centro de nuestro sistema solar.

Puedes estar preguntándote que tiene que ver esto con tu forma de enseñar. La respuestas corta es: mucho. Mientras que a ti te puede parecer estúpida la ignorancia e ingenuidad de las personas en aquella época, nosotros (como profesores) a veces actuamos de la misma manera a día de hoy.

En la universidad, somos adoctrinados en las últimas teorías educativas, aunque muchas de ellas no están respaldadas por evidencias sólidas. Aceptamos (y a veces apoyamos) sucesivas olas de modas educativas y reformas. Puede que nos quejemos de nuestra carga de trabajo, pero rara vez cuestionamos los resultados educativos de dichas reformas.

Además, solemos combinar estas “ideas autoritarias” con nuestra limitada experiencia individual para formarnos nuestra idea personal de cómo educar. Esta idea conduce cada decisión profesional que tomamos.

El primer paso es entonces, estar dispuesto a desafiar y cambiar radicalmente nuestras creencias arraigadas sobre la educación. Necesitas ser crítico sobre tus propias ideas.

Muchas personas con las que he trabajado encuentran este proceso especialmente difícil y se lo toman como una afrenta personal. Pero es quizá el consejo más crucial que te podría dar.

El cómico Tim Minchin trata este punto durante su actuación en la Universidad de Western Australia, donde recibió su doctorado honorífico. Vale la pena ver el video entero (es divertido), pero si llevas prisa, empieza por el minuto 6 y 15 segundos, y acaba en el minuto 8 y 30 segundos.

Paso 2: Confía en la evidencia científica

La Europa medieval no fue “ilustrada” hasta que no aceptó la validez del método científico. Este método consta de investigaciones rigurosas y conclusiones bien razonadas a partir de datos recogidos. “La ciencia es el padre del conocimiento”, decía Hipócrates.

Cuando tomas la enseñanza como una ciencia, tus creencias sobre educación emergen de forma ilógica de los datos. Tratas tus creencias como algo incierto o conjetural y dejas que la evidencia acabe por imponerse.

Esto aparece en contraste con la clásica posición donde las creencias arraigadas de los profesores actúan como un filtro que les hace ver y oír aquellas cosas que confirman lo que ellos ya piensan que es verdad.

Piaget se refería a este proceso como “asimilación”. Según este autor, todos tenemos una tendencia a prestar más atención a los eventos que confirman nuestras creencias sobre la realidad. Al mismo tiempo, inconscientemente ignoramos o minusvaloramos cualquier información que pueda poner en duda o contradecir nuestras creencias.

Negando los principios científicos es como los paradigmas se mantienen”, Galileo Galilei.

Si quieres adoptar una postura científica sobre la enseñanza, necesitas empezar a tomar decisiones sobre como enfocar tu trabajo diario basándote en la mejor evidencia científica disponible. Los profesores ilustrados adoptan estrategias que han sido probadas que funcionan. Hay evidencia sólida suficiente de que dichas estrategias logran incrementar el rendimiento de los alumnos, independientemente de si tú las compartes o no.

Paso 3: Adopta las estrategias que mejor funcionen

Ahora que ya has comprendido que algunos de tus creencias personales sobre enseñanza pueden ser equivocadas, y que has adquirido el compromiso de dejarte guiar por la ciencia, es hora de afrontar algunas verdades dolorosas.

Nos gusta pensar que los profesores marcan una diferencia en cómo rinden sus niños en la escuela – después de todo, es por esta razón por la que elegimos esta profesión. Pero, lo cierto es que algunos profesores llegan a marcar poca o ninguna diferencia en sus alumnos.

De media, un profesor mediocre ayuda a sus alumnos a progresar un 14 puntos en el percentil en un curso académico, Dado que los alumnos por sí mismos progresan en 6 puntos solamente por el propio desarrollo madurativo natural, encontramos que los profesores mediocres solo consiguen añadir 8 puntos de valor.

Esto contrasta claramente con el impacto que un buen profesor puede tener en su clase. De media, un buen profesor ayuda a sus estudiantes a progresar 52 puntos en el percentil por año académico. Esto son 32 puntos más (o 4 veces más) que sus colegas mediocres.

Esto no es porque algunas personas hayan nacido con un don especial que les permite ser profesors excelentes. Al contrario, es porque lgunas personas utilizan enfoques más efectivos que otros. Ellos tratan la enseñanza como una ciencia y adoptan aquellos enfoques que mayor impacto han demostrado tener.

Cuando revises la investigación en educación, no busques únicamente la evidencia sobre lo que funciona – incluso los profesores mediocres tienen algo de impacto en sus alumnos, por lo que, técnicamente, su método funciona- sino que, también, busca acerca de lo que funciona mejor y adóptalo.

Mientras que no hay una estrategia que garantice el éxito en todos los alumnos, sabemos que ciertos métodos tienen bastantes más probabilidades de funcionar que otros:

  • Porque consiguen que un mayor número de estudiantes mejoren.
  • Porque consiguen que estas mejoras sean mayores cualitativamente.

Desde la publicación de libros como el de John Hattie, Visible Teaching, esta tarea se ha vuelto mucho más fácil. Recomiendo encarecidamente que leas este libro, pero para aquellos que dispongan de poco tiempo, podrás leer lo esencial de este libro en este manual.

Paso 4: Se un estudiante de tu propio efecto en el rendimiento de tus alumnos

Los científicos saben que no hay nada absolutamente cierto, especialmente cuando se trata de algo tan complejo como los seres humanos. Tampoco hay una verdad absoluta cuando hablamos de la educación como una ciencia.

Incluso en campos como la medicina, las decisiones que toman los doctores están basadas en la probabilidad. Por ejemplo, eligen tratamientos que tienen más probabilidad de funcionar en la mayoría de personas. Aquellos que creen en la educación como una ciencia deben empezar también a adoptar aquellas estrategias metodológicas que tengan más posibilidad de funcionar mejor en la mayoría de niños.

“La investigación nunca será capaz de identificar estrategias de enseñanza que funcionen para todos y cada uno de los estudiantes de cualquier clase. Lo mejor que la investigación puede hacer es decirnos qué estrategias tienen una mayor probabilidad de funcionar bien con los alumnos.” Robert Marzano

Sin embargo, como su scompñaeros médicos hacen tras recetar a un paciente, los profesores deben hacer un seguimiento cuidadoso del grado de mejora de cada uno de sus alumnos. Este feedback, de alumno a profesor, te da una idea de la eficacia de tu actual enfoque en un aula concreta, niño o grupo de niños.

“Aquellos profesores que son estudiantes de sus propios efectos son los profesores que más influyen en el aumento del logro de sus alumnos.” John Hattie.

Cuando tus métodos de enseñanza no están funcionando bien con uno o más alumnos, necesitas explorar, intentar, y considerar otras opciones. Esto es por lo que profesores como Rafe Esquith (Teach like your hair’s on fire, 2007), y muchos otros, pasan noches en vela pensando en cómo ayudar a aquellos alumnos con los que no consiguen “conectar”.

Desgraciadamente, esto forma parte de nuestro trabajo – al menos para aquellos de nosotros que nos preocupamos y nos negamos a dar a ningún niño por perdido. Cuando tratas a la enseñanza como una ciencia, debes interiorizar que también se trata de una ciencia activa – el arte de aprender durante el camino.

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Artículo traducido del inglés por el autor de este blog.

Fuente original aquí

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